La bandera fueguina flamea desde 1999, pero su historia comenzó un poco antes, cuando se lanzó un concurso público para que la gente misma diseñara un símbolo que nos represente.
El diseño de Teresa Beatriz Martínez fue elegido y se hizo oficial mediante el Decreto N.° 1794. Desde entonces, no solo embellece mástiles: también cuenta quiénes somos.
Sus dos franjas diagonales, azul celeste arriba y naranja vibrante abajo, construyen una imagen simple, reconocible y profundamente vinculada con el territorio fueguino.